Efectos y complicaciones de los Inhibidores de la bomba de protones
Los inhibidores de la bomba de protones son medicamentos cuya acción principal es la reducción significativa y duradera de la secreción de ácido en el jugo gástrico.
Actualmente el consumo de este tipo de medicamentos se realiza de forma irresponsable y desmedida, por lo que se ha convertido en una solución fácil y rápida para las molestias gastrointestinales.
Los IBP, disminuyen la secreción excesiva de ácido en el estómago, por parte de las células parietales*, ejemplo de este tipo de medicamentos son: omeprazol, pantoprazol, lanzoprazol, rabeprazol y esomeprazol. Se utilizan como tratamiento para enfermedades gastrointestinales crónicas: Gastritis, úlcera, reflujo, esofagitis y prevención de úlcera..
El consumo de este tipo de medicamentos por tiempo prolongado, y en mayores dosis,pueden producir daños a la salud.
Los IBP aumentan el riesgo de padecer infecciones gastrointestinales, diversos estudios han demostrado que las alteraciones del ácido gástrico, puede influir en el crecimiento de microorganismos patógenos como parásitos y bacterias. La diarrea es uno de los efectos secundarios comúnmente observados tras la administración de los IBP.
Los IBP pueden alterar la absorción de calcio, las alteraciones en él y en el metabolismo óseo inducido por IBP, podrían tener efectos importantes sobre el desarrollo de los huesos y los dientes, especialmente durante periodos de rápido crecimiento. En estudios recientes se ha reportado un incremento de casos de fractura de cadera en pacientes que han recibido terapias con IBP por tiempo prolongado. La mala absorción de calcio puede generar pérdida ósea y mayor riesgo y fragilidad para las fracturas.
La terapia con IBP afecta en la absorción de hierro, vitamina B12 y vitamina C, esto debido a la importancia del ácido gástrico en la fragmentación de los alimentos para extraerlos y que estos puedan absorberse.
La inhibición del ácido gástrico puede causar infecciones fuera del tracto gastrointestinal, estudios epidemiológicos relacionan el uso de IBP y el desarrollo de neumonía.
Dada la creciente evidencia, los IBP no deben prescribirse sin tener en cuenta todos los efectos secundarios a corto y largo plazo.
La población debe de tomar conciencia de que el consumo de IBP sin prescripción médica puede tener consecuencias importantes en su salud.
El mejor tratamiento para aliviar la acidez y gastritis es evitar el consumo de alimentos irritantes como el alcohol, cafeína y cítricos entre otros, además de mantener una higiene alimentaria y hábitos que ayuden a eliminar el estrés como lo son las actividades físicas.
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